Artrosis de Mediopie

La artrosis de mediopié es una condición dolorosa y limitante que afecta a una de las áreas fundamentales de nuestro pie: la articulación de Chopart y Lisfranc. Esta articulación, ubicada en la parte media del pie, desempeña un papel crucial en la movilidad y estabilidad. En esta entrada, exploraremos los aspectos clave de la artrosis en el mediopié, centrándonos especialmente en la articulación de Lisfranc.

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¿Porqué se produce la artrosis del mediopie?

La artrosis en el mediopie, incluidas las  articulaciónes de Chopart y de Lisfranc, puede desarrollarse como resultado de varios mecanismos lesionales. A continuación, se describen algunos de los factores y procesos que contribuyen a la artrosis en esta región específica del pie:

  1. Lesiones Traumáticas:
    • Impactos Directos: Lesiones traumáticas, como caídas, accidentes automovilísticos o lesiones deportivas, pueden causar daño directo a las estructuras del mediopié, incluyendo la articulación de Lisfranc. Este trauma puede desencadenar la degeneración del cartílago con el tiempo.
  2. Inestabilidad Ligamentosa:
    • Esguinces y Desgarros Ligamentosos: Lesiones en los ligamentos que sostienen la articulación de Lisfranc pueden provocar inestabilidad. Cuando los ligamentos se debilitan o se desgarran, la carga normal del pie puede distribuirse de manera desigual, aumentando la presión en las superficies articulares y contribuyendo al desgaste del cartílago.
  3. Alteraciones Biomecánicas:
    • Pronación Excesiva o Supinación: Problemas biomecánicos, como la pronación excesiva (colapso del arco interno) o supinación, pueden afectar la alineación adecuada de las articulaciones del mediopié. Estos cambios biomecánicos pueden generar tensiones anormales en la articulación de Lisfranc, contribuyendo a la artrosis.
  4. Envejecimiento y Desgaste Natural:
    • Degeneración Articular por Edad: A medida que envejecemos, las articulaciones experimentan un desgaste natural. La artrosis en el mediopié puede desarrollarse como parte del proceso de envejecimiento, donde el cartílago pierde su elasticidad y capacidad de amortiguación.
  5. Obesidad y Sobrecarga:
    • Presión Adicional en las Articulaciones: El exceso de peso puede ejercer presión adicional sobre las articulaciones del pie, incluida la articulación de Lisfranc. Esta sobrecarga crónica puede acelerar el desgaste del cartílago y aumentar el riesgo de artrosis.
  6. Factores Genéticos:
    • Predisposición Genética: Algunas personas pueden tener una predisposición genética a desarrollar problemas articulares, incluyendo la artrosis. La genética puede influir en la estructura y función de las articulaciones, aumentando la susceptibilidad a la degeneración del cartílago.
  7. Inflamación Crónica:
    • Condiciones Inflamatorias: Enfermedades autoinmunes o inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide, pueden afectar las articulaciones del mediopié, contribuyendo a la inflamación y acelerando el proceso de artrosis.

¿Cómo realizamos el diagnóstico?

Aquí se describen los métodos comunes utilizados por los profesionales de la salud, especialmente los podólogos y traumatólogos, para diagnosticar la artrosis en esta área:

  1. Historia Clínica:
    • Recopilación de información detallada sobre los síntomas, la historia médica del paciente, antecedentes familiares y eventos traumáticos recientes. Los detalles sobre la naturaleza del dolor, la hinchazón y la rigidez son cruciales para orientar el diagnóstico.
  2. Examen Físico:
    • Se realiza un examen físico exhaustivo del pie y el mediopié. El podólogo evaluará la movilidad de las articulaciones, la presencia de hinchazón, sensibilidad y la alineación del pie. También se prestará atención a la estabilidad de la articulación de Chopart y Lisfranc.
  3. Radiografías:
    • Las radiografías son herramientas fundamentales para evaluar el estado de las articulaciones. Las imágenes radiográficas pueden revelar cambios en la densidad ósea, la presencia de osteofitos (espuelas óseas) y la pérdida de espacio articular, indicativos de artrosis.
  4. Resonancia Magnética (RM) o Tomografía Computarizada (TC):
    • En algunos casos, se puede utilizar una resonancia magnética o tomografía computarizada para obtener imágenes más detalladas de las estructuras blandas, como los ligamentos y el cartílago. Estas pruebas pueden proporcionar una visión más completa de la articulación y ayudar a confirmar el diagnóstico.
  5. Análisis de Sangre:
    • Aunque menos común en el diagnóstico específico de la artrosis, algunos análisis de sangre pueden ser realizados para descartar enfermedades inflamatorias o autoinmunes que puedan afectar las articulaciones.
  6. Estudios de Marcha y Biomecánicos:
    • En casos donde las alteraciones biomecánicas pueden contribuir a la artrosis, se pueden realizar estudios de marcha y evaluaciones biomecánicas para analizar la forma en que el paciente camina y carga peso en el pie.
  7. Artroscopia (en casos específicos por parte de nuestro equipo de traumatólogos):
    • En situaciones más complejas o cuando se necesita confirmación directa, la artroscopia puede ser utilizada. Este procedimiento invasivo implica la inserción de una pequeña cámara en la articulación para visualizar directamente las estructuras internas.

 

 

¿Qué tratamientos realizamos para la artrosis de mediopie?

Enfoque terapéutico puede variar según la gravedad de los síntomas y la afectación de la articulación. Aquí se describen algunas estrategias comunes de tratamiento:

  1. Manejo Conservador:
    • Medicamentos: Analgésicos y antiinflamatorios no esteroides (AINEs) pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación.
    • Fisioterapia: Ejercicios específicos, movilizaciones y técnicas de fortalecimiento pueden mejorar la movilidad y fortalecer los músculos alrededor de la articulación.
  2. Ortesis y Soportes:
    • El uso de ortesis, como plantillas ortopédicas o soportes para el arco del pie, puede ayudar a corregir problemas biomecánicos y redistribuir la presión en la articulación afectada.
  3. Modificaciones en el Estilo de Vida:
    • Controlar el peso corporal: Reducir la carga en la articulación puede disminuir la progresión de la artrosis.
    • Calzado adecuado: Zapatos con buen soporte pueden mejorar la estabilidad y reducir la presión sobre la articulación.
  4. Infiltraciones Articulares ecoguiadas:
    • Inyecciones de corticosteroides pueden proporcionar alivio temporal reduciendo la inflamación. Sin embargo, su uso prolongado puede tener efectos secundarios y se debe gestionar con precaución.
  5. Medicamentos Orales y Tópicos:
    • Suplementos como el sulfato de glucosamina y condroitina se han utilizado en algunos casos para mejorar la salud del cartílago. Además, cremas o geles antiinflamatorios pueden aplicarse tópicamente.
  6. Cirugía:
    • En casos graves o cuando las opciones conservadoras no son efectivas, la cirugía puede ser considerada. Esto puede incluir limpieza articular o en casos más severos artrodesis (fusión de las articulaciones) o en algunos casos, la reparación o reconstrucción de los ligamentos dañados.
  7. Rehabilitación Postoperatoria:
    • Después de la cirugía, la rehabilitación juega un papel crucial en la recuperación. Esto puede incluir fisioterapia para restaurar la fuerza y la movilidad.